{"id":1048,"date":"2022-06-12T16:37:01","date_gmt":"2022-06-12T16:37:01","guid":{"rendered":"http:\/\/willruiz.es\/monifate\/?p=1048"},"modified":"2022-06-22T15:48:15","modified_gmt":"2022-06-22T15:48:15","slug":"dadivan-en-el-gran-aceituno","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/new.monifate.es\/?p=1048","title":{"rendered":"Dadiv\u00e1n en el Gran Aceituno"},"content":{"rendered":"\n<p>Las compras dadivane\u00f1as del veinticinco se saldaron con una tensa tarde de consumismo en el centro comercial El Gran Aceituno, donde una horda de compradores furiosos hab\u00eda arremetido ferozmente en busca del ansiado premio: \u201cel caliguchi que baila y adem\u00e1s hace caf\u00e9\u201d, el producto estrella de la temporada. Tras una agresiva campa\u00f1a de anuncios en televisi\u00f3n, internet, radio, peri\u00f3dicos, el cielo y a gritos por la calle, toda la ciudad estaba convencida de que todo el que es alguien deb\u00eda tener un caliguchi que baila y adem\u00e1s hace caf\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto, combinado con la fama de que El Gran Aceituno no atrae demasiada clientela fue un c\u00f3ctel mortal: si bien en los mayores centros comerciales hab\u00eda much\u00edsimas personas, eran tambi\u00e9n muchas las que trataban de evitar la hora punta yendo a centros comerciales menores. Al llegar las seis de la tarde, el aparcamiento se llenaba como un vaso de agua bajo el grifo mientras la gente se desbordaba de los coches, colmando el recibidor del centro.<\/p>\n\n\n\n<p>Muchos de ellos flu\u00edan como un r\u00edo alrededor de las rocas, especialmente la imponente figura de Rogelia Larda, enorme y rotunda mujer, que devoraba un s\u00e1ndwich sentada en una mesa plegable en mitad del pasillo para recobrar fuerzas antes de volver a la carga, ahora que se avecinaba el momento de que repusieran de nuevo los caliguchis que bailan y adem\u00e1s hacen caf\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p>Al otro lado de la muchedumbre, Uriel \u2014un cajero con m\u00e1s de 40 a\u00f1os de experiencia en el sector\u2014 y Jimmy \u2014un reponedor novato\u2014 cargaban con ayuda de una transpaleta un pal\u00e9 repleto hasta arriba de caliguchis que bailan y adem\u00e1s hacen caf\u00e9. No se molestar\u00edan en colocarlos, no tendr\u00eda ning\u00fan sentido arriesgar la vida y la integridad f\u00edsica ante la masa de ansiosos consumidores, incapaces de evitar abalanzarse sobre el nuevo producto estrella como un enjambre de langostas es incapaz de evitar aniquilar campos de cultivo a su paso.<\/p>\n\n\n\n<p>La vasta experiencia de Uriel en el sector no dejaba de decirle que las cosas no iban a hacer m\u00e1s que empeorar.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Esc\u00fachame bien, chico \u2014dijo Uriel con voz rasposa\u2014: hoy es el d\u00eda del que te he estado hablando. Si tienes familia ah\u00ed fuera, vete; a\u00fan est\u00e1s a tiempo de escapar.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfPero qu\u00e9 me est\u00e1s diciendo, viejo? \u2014contest\u00f3 el joven\u2014. Esto va a ser coser y cantar. Vamos: llegan, cogen los calipollas estos, y se van. \u00a1Y ya est\u00e1, a otra cosa!<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Quiera Cthulucristo que tengas raz\u00f3n\u2026 \u2014respondi\u00f3 Uriel, mirando al suelo.<\/p>\n\n\n\n<p>La multitud se apeloton\u00f3 alrededor del reci\u00e9n llegado pal\u00e9. Eran ovejas, ovejas sin pastor tambale\u00e1ndose torpemente mientras se acercaban al comedero; y, a pesar de que nunca hab\u00eda tocado ning\u00fan animal que andase a m\u00e1s de dos patas, Emilia Lapoint conoc\u00eda de sobra a este ganado. Los \u00fanicos bienes que hab\u00eda sacado de su divorcio hab\u00edan sido un par de posesiones en Extrangia que jam\u00e1s volver\u00eda a visitar, el eterno desd\u00e9n de su hija y un vago conocimiento de las disciplinas m\u00e1s \u201cblandas\u201d de la escuela de ninjutsu de su exmarido. Les sacaba partido diariamente en su trabajo de vendedora a domicilio de anchainers y les iba a sacar partido ahora.<\/p>\n\n\n\n<p>Emilia se adelant\u00f3 a la aglomeraci\u00f3n antes de que Uriel y Jimmy sacaran el pal\u00e9 de la transpaleta y cogi\u00f3 casualmente un caliguchi que baila y adem\u00e1s hace caf\u00e9 de una de las esquinas del mont\u00f3n, sin detenerse, pero sin acelerar el paso. Cinco largos segundos pasaron hasta que la mente colectiva de la multitud acabase por procesar lo que hab\u00eda sucedido, y se abalanzaran salvajemente sobre la monta\u00f1a de caliguchis que bailan y adem\u00e1s hacen caf\u00e9. La veda estaba abierta.<\/p>\n\n\n\n<p>La marea humana comenz\u00f3 a cerrarse como una onda inversa sobre el carrito, cerc\u00e1ndolo por completo. Jimmy hizo por subirse a \u00e9l, pero solo hab\u00eda trepado hasta la mitad cuando empez\u00f3 a tambalear y un infierno de manos trat\u00f3 de agarrarlo, as\u00ed que simplemente salt\u00f3 sobre las decenas de personas, que apenas parecieron reparar en \u00e9l mientras rodaba hasta el otro lado de la marabunta sobre sus cabezas y hombros. Se podr\u00eda haber dicho que surfeaba la multitud, pero eso hubiera implicado un m\u00ednimo de gracia.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando cay\u00f3 al otro lado al fin repar\u00f3 en algo: Uriel ten\u00eda raz\u00f3n&#8230; El viejo cajero ten\u00eda raz\u00f3n y ya no estaba. La muchedumbre lo hab\u00eda devorado, probablemente destrozado y\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Vamos, chico! \u2014grit\u00f3 una figura barbuda emergiendo entre el bosque de piernas como un zorro arrastr\u00e1ndose entre los arbustos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Uriel!<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Este no es mi primer rodeo. Vamos, mu\u00e9vete.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014S-s\u00ed, claro, tenemos que hacer algo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Ya lo creo: abrir las cajas \u2014y, sin esperar respuesta alguna, ech\u00f3 a correr hacia la salida.<\/p>\n\n\n\n<p>Hasta ese momento la trifulca no ten\u00eda nada fuera de lo normal: el codazo de rigor, muchas patadas en las espinillas, alg\u00fan que otro mordisco\u2026 Pero todo se estaba desarrollando c\u00edvicamente sin deshacerse en un nivel insoportable de barbarie. No obstante, hab\u00eda fuerzas oscuras obrando en ese supermercado que no iban a permitir eso aquel d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfC\u00f3mo? \u2014sonaron los altavoces con un fuerte acento itaniano. Dos hermanos de frondosos bigotes hab\u00edan reducido a los guardias y se hab\u00edan hecho con la sala de control del centro.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Lo que oyes \u2014respondi\u00f3 Michool Cavallini, aguant\u00e1ndose la risa mientras se hac\u00eda pasar por un guardia\u2014. La mitad de las cajas de caliguchis que bailan y adem\u00e1s hacen caf\u00e9 solo est\u00e1n llenas de piedras para calmar a la gente.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Diox m\u00edo \u2014replic\u00f3 Giuswagpe\u2014, no me gustar\u00eda ser uno de esos desgraciados que acaban con una de las cajas malas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Desde luego, no habr\u00eda tiempo de encontrarlo en ning\u00fan otro sitio.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Ay, diantre! \u2014fingi\u00f3\u2014. \u00a1Esto est\u00e1 encendido! \u00a1Oh, no!<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Oh, no, sin duda!<\/p>\n\n\n\n<p>Hubo un agudo pitido que se disip\u00f3 en silencio al terminar la emisi\u00f3n. Todo el mundo pareci\u00f3 mirar al un\u00edsono los caliguchis que bailan y adem\u00e1s hacen caf\u00e9, los unos a los otros y de nuevo a las cajas. Entonces fue cuando comenz\u00f3 el verdadero p\u00e1nico: nadie tem\u00eda ya a la muerte.<\/p>\n\n\n\n<p>Comenzaron a golpear puntos vitales, a improvisar armas&#8230; una banda de compradores consigui\u00f3 agarrar lo que quedaba del pal\u00e9 y empezar a arrastrarlo hacia un rinc\u00f3n donde pudieran hacerse fuertes. Entre ellos estaba Nicoleta, una mujer con un gran mo\u00f1o y unas pesta\u00f1as tan afiladas que podr\u00edan sacar sangre. Hab\u00eda aprovechado la confusi\u00f3n causada por el mensaje de los Cavallinis para ir a la secci\u00f3n de cocina y volver armada hasta los dientes, todo a una velocidad literalmente sobrehumana.<\/p>\n\n\n\n<p>Los dos hermanos rieron mirando las c\u00e1maras de seguridad y ajust\u00e1ndose los antifaces.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Buen trabajo, Michool, es hora de aprovechar para robarlo todo ahora que van a estar distra\u00eddos un buen rato.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Pringados!<\/p>\n\n\n\n<p>Y, al otro lado de la tienda, Uriel ya hab\u00eda empezado a llamar a los superh\u00e9roes.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero los superh\u00e9roes tardar\u00edan en llegar, y hab\u00eda varias personas en El Gran Aceituno que ten\u00edan el entrenamiento necesario para saber qu\u00e9 es lo que estaba pasando y c\u00f3mo ten\u00edan que reaccionar. Uno de ellos era Verunnos, agente de polic\u00eda. Sin perder un momento empez\u00f3 a correr a toda velocidad hacia la secci\u00f3n de dulces.<\/p>\n\n\n\n<p>Su problema es que era parte del cuerpo de polic\u00eda de la capital y, claro, en la llamada \u201cciudad m\u00e1s malvada de la Thierra\u201d una persona con aptitudes f\u00edsicas ligeramente superiores a la media no iba a ser suficiente como para evitar conflictos a gran escala. Ten\u00edan que llamar a los superh\u00e9roes, cosa que ni siquiera estaba haciendo \u00e9l ahora mientras se llenaba los brazos de boller\u00eda, se aseguraba de que el dependiente se hab\u00eda escondido en el obrador y comenzaba a atiborrarse.<\/p>\n\n\n\n<p>Su trabajo no era lidiar con disturbios masivos, solo hacer de intermediario con los superh\u00e9roes, disuadir a criminales de poca monta, ayudar a los ni\u00f1os a cruzar la calle por entre los huecos que hab\u00edan dejado dos coches en medio de un atasco y&#8230; atiborrarse de dulces.<\/p>\n\n\n\n<p>Normalmente tratar\u00eda de hacer algo m\u00e1s \u00fatil; pero, en pleno ataque de ansiedad y carente de toda la disciplina que pudiera haber tenido antes de su traslado a la capital, la \u00fanica respuesta de la que era capaz era introducir otro rollo de canela en sus abultadas mejillas.<\/p>\n\n\n\n<p>Por suerte para los presentes, Verunnos no era el \u00fanico entrenado para enfrentarse a la situaci\u00f3n. El capit\u00e1n Rodrigo Rivas y el sargento Jorge Taiga \u2014exmilitares de las fuerzas armadas y de la milicia asturina, respectivamente\u2014 hab\u00edan ido a El Gran Aceituno a comprar materia prima para preparar uno de los exagerados banquetes que cocinaba habitualmente el sargento sin motivo alguno. Ambos viv\u00edan la tranquila vida civil (si bien es cierto que uno de ellos mataba a horribles monstruos mutantes de las alcantarillas diariamente en su trabajo), pero estaban m\u00e1s que preparados para lidiar con una peque\u00f1a escaramuza en un centro comercial. Tras una breve visita a la secci\u00f3n de jardiner\u00eda, ambos se dirigieron al pal\u00e9 de los caliguchis que bailan y adem\u00e1s hacen caf\u00e9, el epicentro de conflicto; dejando atr\u00e1s a un par de se\u00f1ores de mediana edad que trataban de hacer una barricada con peluches, armados con pistolas de agua de alto calibre.<\/p>\n\n\n\n<p>En direcci\u00f3n contraria a los exmilitares se dirig\u00eda Emilia, caja de caliguchi que baila y adem\u00e1s hace caf\u00e9 en mano. Los comentarios que hab\u00edan soltado los hermanos Cavallini por megafon\u00eda la hab\u00edan hecho dudar, pero uno no llegaba a ser uno de los m\u00e1s afamados estafadores de todo Hankens Sur haciendo caso a lo que dec\u00edan los dem\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Emilia recorri\u00f3 calmadamente los pasillos, llenos de compradores que estaban tan nerviosos que no eran capaces de darse cuenta de que pod\u00edan salir f\u00e1cilmente de esa carnicer\u00eda dirigi\u00e9ndose al mostrador, pagando lo que quisiera que llevasen encima, y no mirando atr\u00e1s. Pero los lobos no se preocupan de las opiniones de las ovejas. Era su mensaje motivacional favorito, y se lo repet\u00eda a s\u00ed misma cada ma\u00f1ana.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que no esperaba encontrar Emilia era un cachalote entre el reba\u00f1o de ovejas.<\/p>\n\n\n\n<p>Rogelia Larda segu\u00eda a medio camino de la pila de caliguchis que bailan y adem\u00e1s hacen caf\u00e9, incapaz de seguir adelante por causa de sus inhumanas lorzas. El resto del pasillo estaba vac\u00edo. Nadie quer\u00eda provocar a la bestia.<\/p>\n\n\n\n<p>Rogelia dirigi\u00f3 la mirada hacia Emilia, como uno de los antiguos dioses contemplando su creaci\u00f3n, y sabi\u00e9ndola muy inferior a cualquier cosa que ella pudiese hacer o pensar. Pero, aun as\u00ed, Emilia ten\u00eda algo que ella quer\u00eda y que muy probablemente no ser\u00eda capaz de conseguir en su estado: un caliguchi que baila y adem\u00e1s hace caf\u00e9. Se tambale\u00f3 en su direcci\u00f3n y se dirigi\u00f3 a ella con un tono amenazante:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Dame eso, cerda \u2014orden\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Emilia no habl\u00f3. Sab\u00eda que no ten\u00eda tiempo de hablar. La mole de Larda se cerni\u00f3 sobre ella, dej\u00e1ndose caer mientras eclipsaba las luces del centro comercial, y Emilia rod\u00f3 bajo ella escapando en el \u00faltimo momento al aplastamiento. Recuper\u00f3 el equilibrio a\u00fan con una rodilla hincada en el suelo y, sin quitar el ojo de su enemiga ni soltar su bot\u00edn, se rasg\u00f3 la falda para tener m\u00e1s libertad de movimientos. Si quer\u00eda salir de ah\u00ed, tendr\u00eda que ser a trav\u00e9s de Larda, aunque fuera a ser como atravesar un monte Leverest de grasa.<\/p>\n\n\n\n<p>Rogelia husme\u00f3 con fuerza antes de clavar su mirada en Emilia.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Asqueroso gusano \u2014le dijo\u2014. Es el pelo&#8230; Odio el pelo rojo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Bueno, t\u00fa tampoco eres una maravilla, querida \u2014replic\u00f3 Emilia.<\/p>\n\n\n\n<p>Con un grito, se arroj\u00f3 sobre la enorme masa de mujer que era su contrincante y ambas chocaron en pleno pasillo entre la muchedumbre de clientes que trataban de huir.<\/p>\n\n\n\n<p>Las puertas del centro comercial se abrieron de par en par cuando los primeros clientes empezaban a escapar como buenamente pod\u00edan del p\u00e1nico. Dos figuras los contemplaban junto a la furgoneta de acci\u00f3n r\u00e1pida en la que hab\u00edan llegado.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Ah, tumultos consumistas, mi especialidad \u2014dijo el m\u00e1s fornido de los dos, casi reventando su ce\u00f1ido traje blanco haciendo posturas\u2014. \u00a1Por algo me llaman Peaceful Friday!<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Lo que t\u00fa digas \u2014replic\u00f3 el otro sin apartar los ojos de tu consola\u2014. \u00bfTe lo dejo a ti entonces?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Estar\u00eda encantado, pero necesito a alguien que se ocupe del recibidor principal mientras yo voy al centro del tumulto, tambi\u00e9n es un punto caliente.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfQuieres decir que te espere en la furgoneta?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Gameman, sabes bien cu\u00e1l es tu deber.<\/p>\n\n\n\n<p>Gameman suspir\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Cuando mis padres me dieron a escoger entre esto o estudiar derecho deb\u00ed haber escogido estudiar.<\/p>\n\n\n\n<p>Algo que no podr\u00eda sino describirse como un \u201caura pixelada\u201d rode\u00f3 a Gameman mientras se dirig\u00eda a la entrada de El Gran Aceituno. Sus ropas cambiaron a lo que parec\u00eda ser un<em> gi<\/em>, pero \u201cm\u00e1s anime\u201d mientras sobre su hombro derecho aparec\u00eda un mensaje que dec\u00eda \u201cClass Change!\u201d. Peaceful Friday fue tras \u00e9l, no ser\u00eda la primera vez que uno de los superh\u00e9roes a tiempo parcial se da a la fuga antes de acabar el trabajo, y Gameman no parec\u00eda especialmente de fiar.<\/p>\n\n\n\n<p>Dentro, en la secci\u00f3n de charcuter\u00eda del hipermercado, Michool y Giuswagpe Cavallini ro\u00edan con calma un trozo de panceta.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 crees que dir\u00eda mam\u00e1 si nos viese comiendo en lugar de ir a por lo m\u00e1s caro y llev\u00e1rnoslo antes de viniesen los superh\u00e9roes? \u2014coment\u00f3 Michool.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Venga ya, si siempre nos est\u00e1 diciendo que somos unos enclenques y que no nos alimentamos bien \u2014replic\u00f3 Giuswagpe\u2014. Esto es una parada para coger fuerzas, ya iremos luego a mangar ordenadores.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Huh, tiene sentido.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Eh, vosotros! \u2014dijo una voz en la lejan\u00eda\u2014. \u00a1Alto a la autoridad!<\/p>\n\n\n\n<p>Los hermanos Cavallini saltaron del susto.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Signore\u2026 per favore, puoi\u2026 ustede\u2026 dirci dove\u2026 la salida? \u00bfS\u00ed? \u2014se apresur\u00f3 a decir Michool mientras se giraba. El truco del turista itaniano era su as bajo la manga.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces ambos vieron a Verunnos, agarrando una baguette como si fuese su porra, sudando a mares por llegar corriendo desde la secci\u00f3n de boller\u00eda. Uno de los mangantes de poca monta que escavecheaban el centro no pudo evitar contener una risa mientras agarraba como buenamente pod\u00eda una televisi\u00f3n extraplana.<\/p>\n\n\n\n<p>Los hermanos Cavallini examinaron de arriba abajo y de izquierda a derecha a Verunnos, perplejos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Oye, si lo que quieres es la panceta no hace falta ponerse as\u00ed, que nosotros ya nos \u00edbamos \u2014dijo Giuswagpe saliendo de su estupor.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Lo que quiero es que pong\u00e1is las manos en alto y no opong\u00e1is resistencia, Cavallinis! Qued\u00e1is arrestados por fuga, resistencia a la autoridad, y mancillamiento de charcuter\u00eda. Os preguntar\u00eda si vuestra madre no os ha ense\u00f1ado modales, pero est\u00e1 muy claro que no.<\/p>\n\n\n\n<p>La expresi\u00f3n de los Cavallini pas\u00f3 de una cierta amabilidad sarc\u00e1stica a la ira.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 ha dicho de nuestra mam\u00e1, Giuswagpe?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No lo s\u00e9, Michool, nos lo va a tener que repetir.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Rend\u00edos ahora mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Giuswagpe se sac\u00f3 del bolsillo su pu\u00f1o de acero y se lo puso: cada uno de los nudillos ten\u00eda un pu\u00f1o m\u00e1s peque\u00f1o con otro pu\u00f1o columbusano. Michool, por su parte, empez\u00f3 a agitar sus<em> nunciakus <\/em>itanianos rematados en cabezas de potro de hierro.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014As\u00ed que as\u00ed es como lo quer\u00e9is, \u00bfeh? \u2014respondi\u00f3 Verunnos soltando la baguette y agarrando un cuchillo de jam\u00f3n tama\u00f1o katana que hab\u00eda en un exhibidor.<\/p>\n\n\n\n<p>Se plant\u00f3 en el sitio y levant\u00f3 su improvisada arma para esperarlos llegar, pero fue in\u00fatil. Los dos ladrones, m\u00e1s r\u00e1pidos que \u00e9l, lo rodearon sin problema y empezaron a zurrarle de lo lindo mientras le robaban la cartera.<\/p>\n\n\n\n<p>Tras un minuto de castigo, necesitaron recuperar el aliento y Verunnos dio un paso atr\u00e1s, ensangrentado.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Espero que hayas aprendido a no meterte con las madres de los dem\u00e1s \u2014le injuri\u00f3 Michool.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No os saldr\u00e9is con la vuestra \u2014replic\u00f3 Verunnos apoy\u00e1ndose en el cuchillo. Recuper\u00f3 el equilibrio sobre sus propios pies y se volvi\u00f3 a poner en guardia, desafiante\u2014. Hoy no.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014D\u00e9jalo, Michool, apenas puede tenerse en pie.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Vosotros los criminales ya os hab\u00e9is re\u00eddo suficiente de la polic\u00eda de esta ciudad y de su sistema judicial \u2014continu\u00f3 Verunnos\u2014. Es el momento de retomar la mano dura: de salir a las calles a hacer nuestro trabajo como polic\u00edas de verdad sin depender de unos payasos con capa. Y eso empieza hoy: aqu\u00ed y ahora.<\/p>\n\n\n\n<p>Los dos hermanos dieron un paso atr\u00e1s, algo intimidados por la inesperada resoluci\u00f3n del oficial.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Hoy es el d\u00eda! \u2014grit\u00f3 Verunnos y se abalanz\u00f3 sobre ellos\u2014. \u00a1Aaaaaah!<\/p>\n\n\n\n<p>Al llegar, las cabezas de los dos itanianos se entrechocaron y una silueta blanca apareci\u00f3 tras ellos cuando se derrumbaron sin conocimiento. Entonces Peaceful Friday detuvo el cuchillo entre las palmas de sus manos, haciendo que Verunnos rebotara contra el mango y cayera al suelo sobre los itanianos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfEst\u00e1 usted bien? \u2014le pregunt\u00f3 el superh\u00e9roe\u2014. \u00bfQu\u00e9 le han hecho estos malhechores? Si puede andar, dir\u00edjase a la salida.<\/p>\n\n\n\n<p>Verunnos abri\u00f3 la boca, quiz\u00e1 para responder, pero para entonces el h\u00e9roe ya se hab\u00eda ido directo al n\u00facleo de la cat\u00e1strofe.<\/p>\n\n\n\n<p>En las cajas, Uriel y Jimmy registraban a toda velocidad los productos que los aterrados compradores hab\u00edan sido incapaces de acarrear en su huida. Una tercera caja estaba siendo atendida por Chad-Li, el culturista jino. Ning\u00fan otro cajero se hab\u00eda atrevido a ocupar su puesto de trabajo, a pesar de las incesantes amenazas de la encargada.<\/p>\n\n\n\n<p>Gameman montaba guardia en las cajas desiertas, mandando bolas de qi \u2014id\u00e9nticas a las que salen en \u201c\u00bf\u00a1A que no me lo dices en la calle!?\u201d, el juego de lucha cl\u00e1sico\u2014 a aquellos que intentasen salir sin pagar. Esta amenaza era suficiente para disuadir a la mayor parte de los compradores, pero varios saqueadores hab\u00edan escapado sin que Gameman hiciese mucho por remediarlo.<\/p>\n\n\n\n<p>Jimmy estaba a punto de desplomarse. Hab\u00eda cogido ese trabajo simplemente para pagar vicios, no estaba preparado para ese nivel de atenci\u00f3n al p\u00fablico. El nerviosismo de los compradores y el esp\u00edritu consumista dadivane\u00f1o le exig\u00edan registrar productos a velocidades que no cre\u00eda posibles, al igual que no cre\u00eda posible que toda esa gente se dejase llevar por el esp\u00edritu de las fiestas y vaciase los estantes a pesar de estar en peligro mortal.<\/p>\n\n\n\n<p>Uriel vio el estado de \u00e1nimo de su joven compa\u00f1ero desde la caja contigua, y se dirigi\u00f3 a \u00e9l sin desatender la caja:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Venga chaval, arriba esos \u00e1nimos! \u00a1Que lo peor ya est\u00e1 pasado!<\/p>\n\n\n\n<p>Uriel se\u00f1al\u00f3 al<em> stand <\/em>de las bebidas espirituosas. A\u00fan eran pocos; pero, por fin, se pod\u00edan ver los primeros compradores que hab\u00edan conseguido hacerse con un caliguchi que baila y adem\u00e1s hace caf\u00e9 y salir con vida del epicentro del conflicto.<\/p>\n\n\n\n<p>Jimmy sonri\u00f3 ligeramente.<\/p>\n\n\n\n<p>Al otro lado del local, el pal\u00e9 de caliguchis que bailan y adem\u00e1s hacen caf\u00e9 hab\u00eda sido tomado por Nicoleta y algunos otros compradores a los que hab\u00eda considerado lo suficientemente competentes como para no apu\u00f1alar por la espalda por acercarse demasiado a su alijo. Guiados por el p\u00e1nico, las \u00f3rdenes de la mujer del mo\u00f1o y la irresistible tentaci\u00f3n de los caliguchis que bailan y adem\u00e1s hacen caf\u00e9; los atrincherados lanzaban cuchillos, sartenes y ollas a todo el que se acercaba a la monta\u00f1a de cajas sobre la que estaban subidos.<\/p>\n\n\n\n<p>La situaci\u00f3n estaba en un punto muerto: los que ten\u00edan los caliguchis que bailan y adem\u00e1s hacen caf\u00e9 no pod\u00edan salir, y los que no los ten\u00edan no estaban dispuestos a salir sin ellos. Varios cuerpos sin vida de los primeros conflictos, poco despu\u00e9s de la llegada del pal\u00e9, aderezaban la escena.<\/p>\n\n\n\n<p>El capit\u00e1n Rivas y el sargento Taiga llegaron al foco del conflicto enarbolando sus palas y abri\u00e9ndose paso entre una muchedumbre; a pesar de estar siendo golpeados por objetos contundentes, eran incapaces de sacar los ojos del pal\u00e9, protegido por un fort\u00edn improvisado de productos de menor categor\u00eda, estanter\u00edas y una fuente de agua.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Esto es como en los videojuegos de zombis! \u00a1Jojojojojo! \u2014brome\u00f3 el capit\u00e1n Rivas, tratando de trivializar la situaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El sargento no pudo evitar re\u00edr por la nariz ante el comentario de su marido.<\/p>\n\n\n\n<p>Ambos exmilitares llegaron hasta el fuerte y se dirigieron a los atrincherados.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Entregadnos los caliguchis o lo que sea \u2014orden\u00f3 el sargento Taiga\u2014, hay que acabar con esto!<\/p>\n\n\n\n<p>Los atacantes, viendo que parec\u00edan estar de su parte despu\u00e9s de todo, comenzaron a ver en qu\u00e9 quedaban las negociaciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Nicoleta no se dign\u00f3 en mediar palabras y le lanz\u00f3 una sart\u00e9n antiadherente al sargento, que la esquiv\u00f3 gr\u00e1cilmente con un salto hacia atr\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Hay m\u00e1s como esa aqu\u00ed arriba! \u00a1Alejaos de mi propiedad u os machacar\u00e9 como los gusanos infectos que sois!<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Bueno, ya est\u00e1 \u2014decidi\u00f3 Taiga alzando su pala\u2014. Vamos a acabar esto de una\\<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No tan r\u00e1pido \u2014dijo una voz a su espalda.<\/p>\n\n\n\n<p>Taiga trat\u00f3 de mover la pala, pero una gran fuerza se lo impidi\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Peaceful Friday! \u2014grit\u00f3 el capit\u00e1n al ver la figura del superh\u00e9roe agarrando la herramienta.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Deteneos ahora mismo, alborotadores \u2014les dijo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Eh, no, creo que ha habido un error \u2014comenz\u00f3 Rivas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Suelta eso ahora mismo, muchacho \u2014le espet\u00f3 Taiga\u2014. A m\u00ed nadie me va agarrando las palas.<\/p>\n\n\n\n<p>De un tir\u00f3n Taiga arranc\u00f3 la herramienta de las manos de su contrincante y comenz\u00f3 a girarse describiendo un arco con ella. No obstante, Peaceful Friday lo estaba esperando y, lanzando una patada en direcci\u00f3n contraria, arrebat\u00f3 la pala de las manos del sargento.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Has cometido un error, chico, me has liberado los pu\u00f1os \u2014espet\u00f3 Taiga devolvi\u00e9ndole un derechazo\u2014. Son lo mejor para pelear contra becerros como t\u00fa.<\/p>\n\n\n\n<p>Peaceful Friday dio un paso atr\u00e1s y sacudi\u00f3 la cabeza antes de lanzarse de nuevo sobre Taiga y los dos hombres se enzarzaron a pu\u00f1etazos. A su alrededor, los clientes animaban a uno u a otro, apostaban caliguchis que bailan y adem\u00e1s hacen caf\u00e9 y se dejaban mantener a distancia de la reyerta por el capit\u00e1n Rivas.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de un duro intercambio de golpes, ambos luchadores dieron un paso atr\u00e1s, estudi\u00e1ndose el uno al otro.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Eres bueno para ser un alborotador \u2014admiti\u00f3 Peaceful Friday antes de escupir algo de sangre\u2014: \u00bfc\u00f3mo te llamas?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Mozuelo, yo soy el sargento Taiga.<\/p>\n\n\n\n<p>Peaceful Friday se qued\u00f3 m\u00e1s tieso que con el m\u00e1s fuerte de los pu\u00f1etazos que hab\u00eda recibido hasta ahora.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bf<em>Ese <\/em>sargento Taiga?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfDe cu\u00e1ntos has o\u00eddo hablar, rapaz?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Oh, se\u00f1or, lo siento mucho, \u00bfd\u00f3nde est\u00e1n mis modales? \u2014respondi\u00f3 el superh\u00e9roe haciendo un saludo militar\u2014. Aprecio mucho su servicio combatiendo contra los monstruos de las alcantarillas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014D\u00e9jate de saludos y de centellas, chico. A\u00fan tenemos un conflicto que solucionar.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1S\u00ed, se\u00f1or!<\/p>\n\n\n\n<p>El capit\u00e1n Rivas los mir\u00f3 a ambos, mostrando una expresi\u00f3n a medio camino entre una sonrisa y una mueca de exasperaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Al otro lado del local, Emilia y Rogelia segu\u00edan en su encarnizada lucha por la caja del caliguchi que baila y adem\u00e1s hace caf\u00e9. Emilia se hab\u00eda subido a la grupa de Rogelia, y trataba de estrangularla con una cortina de ba\u00f1o, acci\u00f3n dificultada por el hecho de que no hab\u00eda soltado la caja del caliguchi que baila y adem\u00e1s hace caf\u00e9 en ning\u00fan momento.<\/p>\n\n\n\n<p>Rogelia, por su parte, hab\u00eda cogido la baguette que Verunnos hab\u00eda arrojado al suelo. Al principio intent\u00f3 golpear a Emilia con ella, pero poco despu\u00e9s le entr\u00f3 hambre y empez\u00f3 a com\u00e9rsela.<\/p>\n\n\n\n<p>Emilia segu\u00eda apretando la cortina alrededor del cuello de la masa de carne, incapaz de figurarse c\u00f3mo es que su exmarido era capaz de hacerlo sin esfuerzo con un sedal. Rogelia se retorci\u00f3, choc\u00e1ndose contra las estanter\u00edas de ambos lados del pasillo, derrib\u00e1ndolas a su paso.<\/p>\n\n\n\n<p>Verunnos, royendo la panceta que hab\u00edan abandonado los hermanos Cavallini, se sobresalt\u00f3 al ver la escena y se prometi\u00f3 que el a\u00f1o que viene empezar\u00eda a ponerse en forma y a combatir el crimen de verdad, quiz\u00e1 incluso pedir el traslado a su vieja comisar\u00eda. Pero a\u00fan quedaba una semana para el a\u00f1o siguiente, de modo que sigui\u00f3 comiendo.<\/p>\n\n\n\n<p>Los hermanos Cavallini, por su parte, recuperaron el conocimiento solo para ver el extra\u00f1o rodeo de las dos mujeres, de modo que, llevados por su instinto carcelario, levantaron una baldosa con la pala de Taiga. Empezaron en vano a tratar de abrir la dura capa de hormig\u00f3n con la punta de la pala para darse a la fuga.<\/p>\n\n\n\n<p>Rogelia Larda estaba completamente fuera de s\u00ed. Mientras masticaba la baguette, no dejaba de soltar insultos vagamente comprensibles por tener la boca llena y estar acab\u00e1ndosele el ox\u00edgeno. Su piel empez\u00f3 a enrojecerse e irradiar calor mientras sudaba como una maldita gorrina. Los compradores que a\u00fan no hab\u00edan tenido la iniciativa de ponerse a la cola para pasar por caja y salir de ese infierno hu\u00edan despavoridos<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Terremoto! \u00a1\u00a1TERREMOTO!! \u2014dec\u00eda una se\u00f1ora de mediana edad ech\u00e1ndose al suelo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Es Freilien montando su puerca espacial! \u00a1Huyamos! \u2014dijo un joven con un marcado acento sveco.<\/p>\n\n\n\n<p>Los gritos de este \u00faltimo parecieron dar una idea a Emilia, que solt\u00f3 ligeramente la cortina de ba\u00f1o con la que trataba de ahogar a Rogelia y la agarr\u00f3 como si de unos estribos se tratase. Dirigi\u00e9ndola hacia la entrada del supermercado, le dio una patada a la altura de las costillas mientras gritaba \u201c\u00a1Arre!\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Entretanto, Gameman estaba junto a las cajas registradoras, manteniendo el orden. Lo cual para \u00e9l era simplemente estar de pie al lado de las aglomeraciones de gente que quer\u00edan pasar por caja diciendo en tono desinteresado cosas como \u201cno empujen\u201d o \u201ctodos tendr\u00e1n su turno\u201d mientras Chad-Li, Uriel y Jimmy segu\u00edan trabajando como posesos. De vez en cuando, lanzaba una bola de qi a alguno que se pasara de la raya, pero es dif\u00edcil pasarse de la raya con Gameman.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces el temblor finalmente lleg\u00f3 hasta ellos. Uriel apenas levant\u00f3 la cabeza (durante su carrera como cajero ya hab\u00eda estado despachando en un incendio y en una inundaci\u00f3n), pero Jimmy s\u00ed desvi\u00f3 la vista para ver qu\u00e9 estaba pasando y, entonces, vio a las dos mujeres dirigi\u00e9ndose directamente a las cajas, con Rogelia forcejeando y galopando para tratar de librarse de Emilia.<\/p>\n\n\n\n<p>Gameman acab\u00f3 por dirigir la mirada en la direcci\u00f3n de la que proven\u00edan los temblores y los gritos. La imagen del inusual rodeo y el preocupante olor a manteca frita fueron suficientes como para hacerle comprender de que, si no se pon\u00eda en serio, tanto \u00e9l como muchos otros podr\u00edan morir aplastados o empotrados contra la puerta de salida. Gameman se remang\u00f3 las ya cortas mangas de su rimbombante<em> gi<\/em>, y and\u00f3 hacia la bestia mientras un aura pixelada lo envolv\u00eda de nuevo. El mensaje \u201cClass Change!\u201d volvi\u00f3 a aparecer en el aire, mientras la forma de Gameman cambiaba y se expand\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Emilia luchaba por mantener el control de la iracunda Rogelia. Hab\u00eda notado que la oronda mujer desprend\u00eda cada vez m\u00e1s calor, y que sus fuerzas no mermaban a pesar de que cualquier persona normal habr\u00eda desfallecido o muerto de anoxia minutos atr\u00e1s. Pero no importaba: solo ten\u00eda que arrollar la \u00faltima secci\u00f3n de la cola, pasar por caja y meterse en el establecimiento m\u00e1s cercano como si nada hubiese pasado. La victoria estaba tan cerca que casi pod\u00eda olerla. Y, por alg\u00fan motivo, ol\u00eda a torrezno\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, algo se interpuso entre ella y la libertad: Gameman estaba plantado delante de las cajas registradoras. Su forma hab\u00eda cambiado: ahora hab\u00eda adoptado la oronda fisiolog\u00eda de Lario Lards, el obeso protagonista de la franquicia de juegos Crush &amp; Roll del mismo nombre. Una seta achatada y con un estipe tan ancho como un pu\u00f1o se manifest\u00f3 en su mano. Gameman se la ech\u00f3 a la boca y la comi\u00f3 de un bocado.<\/p>\n\n\n\n<p>Inmediatamente, el superh\u00e9roe creci\u00f3 hasta casi triplicar su tama\u00f1o normal, eclipsando con creces a la ya de por s\u00ed intimidante Rogelia. Los ojos de Emilia se abrieron como platos, pero recuper\u00f3 la compostura a tiempo de evitar perder las riendas de Rogelia. Esta segu\u00eda forcejeando, probablemente no del todo consciente de la situaci\u00f3n, cegada por la ira y siendo incapaz de percibir a nadie que no fuese a Emilia.<\/p>\n\n\n\n<p>La jinete no fue capaz de redirigir a su montura para evitar darse de bruces con Gameman. Rogelia choc\u00f3 de lleno contra el descomunal superh\u00e9roe, lorza contra lorza, poder contra poder.<\/p>\n\n\n\n<p>Los cimientos del edificio volvieron a temblar brevemente. Los compradores que estaban pasando por caja, que ya de por s\u00ed rezumaban p\u00e1nico por todos sus poros, se alteraron a\u00fan m\u00e1s ante el choque de titanes. Algunos trataron de colarse por las cajas vac\u00edas que Gameman hab\u00eda dejado atr\u00e1s, medio tratando de salir sin pagar, medio respondiendo a su instinto de supervivencia. No fueron muchos, ya que Chad-li se percat\u00f3 r\u00e1pidamente de la situaci\u00f3n, y no dud\u00f3 en saltar sobre una de las cintas transportadoras desiertas, dejar sin sentido a uno de los alborotadores de un solo mamporro bien dado y volver con tranquilidad a su caja para atender a los clientes de bien. Jimmy, no daba cr\u00e9dito de la situaci\u00f3n en la que estaba metido. Uriel segu\u00eda registrando c\u00f3digos de barras, inmutable.<\/p>\n\n\n\n<p>Al toparse con un obst\u00e1culo aparentemente inamovible, Rogelia instintivamente apret\u00f3 los dientes y tens\u00f3 todo su cuerpo. Su piel se volv\u00eda m\u00e1s y m\u00e1s roja, mientras su temperatura corporal segu\u00eda subiendo cada vez m\u00e1s. Emilia tir\u00f3 con fuerza de la cortina que estaba usando como riendas: a\u00fan no sab\u00eda c\u00f3mo ser\u00eda capaz de esquivar a Lario Lards en su forma XXXXL, solo estaba segura de que ten\u00eda que evitar la confrontaci\u00f3n entre las dos masas de carne a cualquier precio. Pero se le acababa el tiempo. La piel de Rogelia ard\u00eda de ira, ahora literalmente; y Emilia sab\u00eda que, si la cosa segu\u00eda as\u00ed, se quemar\u00eda tambi\u00e9n ella misma. Ten\u00eda que hacer algo, ten\u00eda que sacarla de ah\u00ed, ten\u00eda que redirigirla y hacerla pasar por caja, ten\u00eda que\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>La cortina que hac\u00eda de riendas de Rogelia empez\u00f3 a arder al contacto con su piel, parti\u00e9ndose por la mitad. Emilia, que estaba tirando de ella con todas sus fuerzas, perdi\u00f3 el equilibro y cay\u00f3 hacia atr\u00e1s, dejando a Larda sin jinete.<\/p>\n\n\n\n<p>Rogelia, completamente fuera de s\u00ed por la furia y las altas temperaturas a las que deb\u00eda de estar sometido su cerebro, carg\u00f3 de frente contra Gameman, produciendo un efecto que solo puede describirse como una burbuja de una l\u00e1mpara de lava colisionando con otra mayor&#8230; pero con mucho m\u00e1s ruido y p\u00e1nico.<\/p>\n\n\n\n<p>Ambos empezaron a forcejear en frente de las cajas mientras los clientes se apretujaban para dejarles paso. Emilia, al abrir los ojos en el suelo, vio la enorme mole cerni\u00e9ndose sobre ella y rod\u00f3 para esquivarla, sin soltar en ning\u00fan momento el caliguchi que baila y adem\u00e1s hace caf\u00e9 que hab\u00eda llevado bajo el brazo hasta el momento. Una vez estuvo a una distancia prudencial del enfrentamiento, se arregl\u00f3 el pelo, dej\u00f3 salir un suspiro y camin\u00f3 como si nada hasta la cola de las cajas ante la mirada de ingenuidad de los otros clientes.<\/p>\n\n\n\n<p>Al fin, la versi\u00f3n Lario Lards de Gameman consigui\u00f3 imponerse sobre Larda e inmobilizarla en el suelo, pero estaba tan caliente que no aguantar\u00eda mucho tiempo: su esperanza era que se cansara antes de que su transformaci\u00f3n no pudiera dar m\u00e1s de s\u00ed, pero la mujer no paraba de patalear y gritar como una posesa. Y cada segundo estaba un cent\u00edmetro m\u00e1s cerca de liberarse y caer sobre el resto de clientes como una alb\u00f3ndiga de ira.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Chico! \u2014lo llam\u00f3 una voz.<\/p>\n\n\n\n<p>Y levantando ligeramente la mirada pudo ver al capit\u00e1n Rivas, de lustrosa barba, saltando sobre la mel\u00e9 y llevando entre sus manos unas enormes cadenas que hab\u00eda tomado prestadas de la secci\u00f3n de ferreter\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Suj\u00e9tala mientras la pongo c\u00f3moda! \u2014grit\u00f3, estirando las cadenas.<\/p>\n\n\n\n<p>Larda sigui\u00f3 resisti\u00e9ndose, pero al final los dos consiguieron ponerle las ligaduras y dejar a Larda como un cochinillo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Gracias \u2014dijo solo Gameman, habiendo vuelto a su forma original.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Esto no es nada \u2014replic\u00f3 el Capit\u00e1n\u2014. Deber\u00edas ver lo que cuesta mantener a los ni\u00f1os tranquilos en la barber\u00eda, jaja.<\/p>\n\n\n\n<p>Gameman sonri\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfC\u00f3mo van las cosas por ah\u00ed atr\u00e1s?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No te preocupes, est\u00e1n en buenas manos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Un paso m\u00e1s y la tenemos! \u2014grit\u00f3 Taiga a los compradores que se agolpaban en el exterior de la barricada, ansiosos de hacerse con los caliguchis que bailan y adem\u00e1s hacen caf\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p>El sargento los estaba manteniendo a raya, con los pu\u00f1os a la vista, mientras Peaceful Friday se dispon\u00eda a saltar para romper la resistencia de los que estaban acantonados en el interior. Ambos hombres intercambiaron miradas y se asintieron, entonces Peaceful Friday cruz\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Los compradores atrincherados lo rodearon o, m\u00e1s bien, se pusieron a su alrededor bastante preocupados, enarbolando palos de fregona y herramientas de jardiner\u00eda como armas.<\/p>\n\n\n\n<p>Uno de ellos, vestido de oficinista y bastante nervioso, no pudo aguantar la presi\u00f3n y carg\u00f3 directamente contra Peaceful Friday, quien se limit\u00f3 a agarrar su palo y tirar de \u00e9l para hacerlo caer. Todos los dem\u00e1s retrocedieron un paso.<\/p>\n\n\n\n<p>Todos excepto Nicoleta, que en su lugar avanz\u00f3 con una mirada que dec\u00eda claramente que no estaba dispuesta a que nadie le arruinase los planes.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Exigimos que se nos deje el camino libre para completar nuestras compras \u2014orden\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Los dem\u00e1s asintieron, nerviosos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014As\u00ed se har\u00e1, en cuanto levant\u00e9is la barricada y dej\u00e9is que todo el mundo acceda a la mercanc\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1No! \u00a1Los caliguchis que bailan y adem\u00e1s hacen caf\u00e9 aut\u00e9nticos tienen que ser nuestros!<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Los rumores sobre productos falsos son un bulo, se\u00f1ora.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No escucharemos tus mentiras, humano \u2014replic\u00f3 ella, cada vez m\u00e1s alterada.<\/p>\n\n\n\n<p>Los dem\u00e1s empezaron a asentir, pero entonces se miraron extra\u00f1ados al darse cuenta de que hab\u00eda dicho \u201chumano\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Antes de que entendieran qu\u00e9 estaba pasando, Nicoleta salt\u00f3 con una agilidad sobrenatural, tratando de abatir a Peaceful Friday. El superh\u00e9roe se gir\u00f3 para esquivarla en el \u00faltimo momento, adentr\u00e1ndose m\u00e1s y dejando que los dem\u00e1s formaran un corro a su alrededor.<\/p>\n\n\n\n<p>Nicoleta entonces se dio la vuelta, mostrando sus colmillos. Los otros compradores, al verlo, murmuraron sorprendidos que era una vampiresa, probablemente una funcionaria del ayuntamiento.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Una vez acabe contigo nada se interpondr\u00e1 en mi camino!<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Se\u00f1ora, le ruego que se detenga \u2014la inst\u00f3 Peaceful Friday.<\/p>\n\n\n\n<p>Lejos de eso, Nicoleta se volvi\u00f3 a lanzar sobre \u00e9l a tal velocidad que el ojo humano dif\u00edcilmente era capaz de seguirla. Peaceful Friday gir\u00f3 cuarenta y cinco grados y apenas logr\u00f3 apartarse de la trayectoria.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Te demostrar\u00e9 lo que les pasa a los gusanos que se creen m\u00e1s de lo que son! \u2014volvi\u00f3 a amenazar Nicoleta, prepar\u00e1ndose para otra acometida.<\/p>\n\n\n\n<p>La vampiresa empez\u00f3 a moverse a toda velocidad de un borde a otro del c\u00edrculo en cuyo centro estaba Peaceful Friday. El h\u00e9roe se mov\u00eda en el sitio con movimientos medidos, esquivando los ataques mientras la vampiresa le dedicaba pasada tras pasada.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No malgastes fuerzas \u2014le dijo sin dejar de atacar\u2014. Pronto estar\u00e1s mordiendo el polvo.<\/p>\n\n\n\n<p>Un ara\u00f1azo se abri\u00f3 en el brazo del h\u00e9roe, dejando salir sangre. Y luego otro en su otro brazo y en su pierna. Pero Peaceful Friday permanec\u00eda completamente sereno, con los ojos cerrados y en perfecta armon\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, el h\u00e9roe abri\u00f3 los ojos de golpe y, con un solo movimiento, extendi\u00f3 la mano y atrap\u00f3 el brazo de la vampiresa en el aire, que se elev\u00f3 debido a la inercia de la repentina frenada.<\/p>\n\n\n\n<p>Antes de que pudiera reaccionar, Peaceful Friday le dio la vuelta en el aire como si no pesase m\u00e1s que una s\u00e1bana y la trajo hacia s\u00ed para poder esposarla por la espalda.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Todos los a\u00f1os tiene que haber alguno\u2014se dijo.<\/p>\n\n\n\n<p>Nicoleta empez\u00f3 a gritar algo sobre brutalidad policial; pero, para entonces, sus antiguos compa\u00f1eros ya hab\u00edan empezado a agarrar sus caliguchis que bailan y adem\u00e1s hacen caf\u00e9 y a deshacer la barricada para poder salir de ah\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Con la cabecilla detenida, Peaceful Friday y Taiga establecieron un cord\u00f3n de seguridad para llegar desde ah\u00ed hasta las cajas de forma ordenada.<\/p>\n\n\n\n<p>Una hora m\u00e1s tarde, el \u00faltimo comprador sal\u00eda de la tienda. Jimmy cerr\u00f3 la caja y se resbal\u00f3 desde el taburete hasta el suelo, exhausto, sin emitir ni un sonido.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Bueno, ha sido un d\u00eda interesante \u2014dijo Uriel llegando junto a \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1\u00bfInteresante?! \u00a1Casi morimos!<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Jaja, s\u00ed! Bueno, \u00bfqu\u00e9? \u00bfCerramos y vamos a tomar algo antes de volver con las familias?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfC\u00f3mo puedes estar tan tranquilo?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Tranquilo, chico, a partir del tercer a\u00f1o te acostumbras.<\/p>\n\n\n\n<p>Jimmy, todav\u00eda en el suelo, se mir\u00f3 la punta de los zapatos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u2026 est\u00e1 bien, vale, vamos a tomar algo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Ese es el esp\u00edritu \u2014confirm\u00f3 Uriel ayud\u00e1ndolo a levantarse.<\/p>\n\n\n\n<p>Narrado por Antiago Sierra G\u00f3mez. Referencias usadas:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Testimonio presencial del narrador<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Grabaciones de las c\u00e1maras de seguridad de \u201cEl Gran Aceituno\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Declaraciones de Uriel S\u00e1nchez Vizconde, Verunnos Santana Fontalb\u00e1n, Rodrigo Rivas Garc\u00eda y Peaceful Friday<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Expediente de penales de Emilia Lapoint<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las compras dadivane\u00f1as del veinticinco se saldaron con una tensa tarde de consumismo en el centro comercial El Gran Aceituno, donde una horda de compradores furiosos hab\u00eda arremetido ferozmente en busca del ansiado premio: \u201cel caliguchi que baila y adem\u00e1s hace caf\u00e9\u201d, el producto estrella de la temporada. 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